Grænsen mellem landbrug og skov i Bale Mountains, Etiopien. Udvidelsen af landbruget presser skovene og illustrerer den direkte hovedårsag til skovrydning.

¿Por qué se están talando los bosques de África, y cómo podemos detenerlo?

La deforestación en el continente africano está motivada principalmente por la agricultura, la pobreza, y aspectos políticos. Este artículo explica las causas detrás de la pérdida de área forestal y menciona a las soluciones que están logrando un cambio.

Deforestación en África: un reto masivo y continuo

Cada año, el continente africano pierde una superficie forestal equivalente al 80% del territorio de Dinamarca.

Aunque la velocidad de la deforestación se ha desacelerado un poco desde los años 1990, la presión sobre los bosques en África subsahariana sigue siendo tan grave que el mundo aún está lejos de alcanzar el objetivo global de detener la deforestación para 2030.

Según la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el continente africano perdió aproximadamente 3.45 millones de hectáreas de bosque anualmente entre 2015 y 2025. Esto equivale a una superficie forestal del 80% del territorio de Dinamarca cada año. De igual forma, la Evaluación de la Declaración Forestal 2025 identifica a África subsahariana como una de las regiones donde la presión sobre los bosques es más crítica.

Estas cifras revelan una grave situación de pérdida forestal a gran escala. Sin embargo, también señalan otra cosa: esta tendencia puede revertirse si estamos dispuestos a replantearnos cómo valoramos la naturaleza. Como concluye el informe, «debe terminar la era de tratar los bosques como un recurso gratuito».

El informe subraya la necesidad de una mayor participación de los actores locales y de abandonar las antiguas estructuras jerárquicas en la toma de decisiones sobre los bosques.

Proscovia Kemirembe, skov-patruljerende ved et gerningssted for ulovlig skovrydning  i udkanten af Muhangi-skoven
Proscovia Kemirembe, miembro de la guardia forestal, en una zona de tala ilegal a las fueras del Bosque Muhangi, Uganda..

¿Qué motiva la deforestación en el continente africano?

¿Qué impulsa la continua pérdida de bosques? ¿Qué fuerzas la provocan, quién es responsable y qué se necesita para revertir la tendencia?

Bosques del Mundo analiza en profundidad las causas de la deforestación en África, basándose en los ejemplos de Uganda y Etiopía, así como en las soluciones prácticas que discutimos con Stig Jensen, profesor asociado del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Copenhague.

Stig Jensen

Stig Jensen

Stig Jensen es profesor asociado y exdirector del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Copenhague. Es licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Geografía por la Universidad de Roskilde. Ha trabajado como investigador en el Centro de Investigación para el Desarrollo y en el Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS), y cuenta con una amplia experiencia de trabajo de campo en numerosos países africanos. Su investigación se centra en el medio ambiente y la sostenibilidad, la educación y el desarrollo de capacidades, la seguridad y los conflictos, y el apoyo al desarrollo en África. Puedes leer más sobre Stig Jensen aquí.

La agricultura es la principal causa directa de la deforestación

La expansión de la agricultura es a presente el principal motor directo de la deforestación, tanto a nivel mundial como en el continente africano. Según datos satelitales de la FAO correspondientes al período 2000-2018, la agricultura representa el 88% de la deforestación global.

En África, la situación es aún más alarmante: la expansión agrícola es responsable de casi el 93% de toda la deforestación. La mayor parte de los bosques se talan para dar paso a tierras de cultivo (77%) y, en menor medida, a pastizales (16%).

Los bosques como recurso

Si bien la agricultura es el principal motor económico, la extracción de madera para leña e industria sigue desempeñando un papel importante. La Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2025 de la FAO muestra que el volumen total de madera extraída de los bosques africanos aumentó significativamente, pasando de 506 millones de metros cúbicos en 1990 a 820 millones de metros cúbicos en 2023. Esto representa un incremento anual de alrededor del 2%, en gran medida vinculado al crecimiento demográfico.

Como se destaca en la Evaluación de la Declaración Forestal 2025, esta tendencia está estrechamente relacionada con la percepción que se suele tener de los bosques y la naturaleza. Según Stig Jensen, los bosques se consideran con frecuencia recursos de libre acceso.

Uno de los principales desafíos relacionados con los bosques y otros ecosistemas naturales es que muchas personas los perciben como recursos gratuitos. Si surge una necesidad —por ejemplo, de leña, materiales de construcción o tierras agrícolas—, el ecosistema natural se transforma en algo directamente moldeado por la actividad humana.

~ Stig Jensen, maestro en Ciencia Política y doctor en Geografía

Stig subraya la importancia de evitar generalizaciones, ya que tanto las sociedades como los ecosistemas varían considerablemente en todo el continente. No obstante, identifica la expansión agrícola como una tendencia común:

«Lo que sí se puede generalizar es que se está produciendo una enorme transformación de paisajes naturales en zonas de producción, sobre todo tierras agrícolas. Esta es una tendencia que se observa en toda África».

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Diferentes tipos de agricultura – diferentes impactos

Aunque la agricultura es el principal motor económico, los sistemas agrícolas y las prácticas de cultivo varían considerablemente entre países y dentro de ellos.

Investigaciones realizadas en Uganda muestran que tanto la agricultura comercial a gran escala como la agricultura a pequeña escala contribuyen a la deforestación (Twongyirwe et al., 2018). En la zona de Budongo, la producción de caña de azúcar a gran escala ha deforestado extensas áreas forestales, mientras que el cultivo de arroz, la producción de tabaco y la agricultura a pequeña escala desempeñan un papel más importante en la deforestación alrededor del bosque de Bugoma.

Otras causas directas incluyen la producción de carbón vegetal, la recolección de leña, la tala ilegal de especies de madera valiosas como la caoba y la deforestación para la construcción de viviendas e infraestructuras.

Stig Jensen destaca la complejidad del problema:

A menudo uno se pregunta si el problema se halla en los pequeños agricultores o en la agricultura a gran escala, pero rara vez es tan sencillo. En algunas zonas, las grandes inversiones comerciales deforestan vastas extensiones de terreno, mientras que en otras son muchos pequeños agricultores en conjunto los que ejercen una enorme presión sobre los bosques.

El rol y el sustento de los pequeños agricultores

Para muchos pequeños agricultores, la agricultura es, ante todo, una cuestión de supervivencia. Se talan los bosques para crear campos de cultivo destinados al consumo familiar. A menudo, esto se produce mediante prácticas insostenibles que agotan rápidamente el suelo, obligando a trasladar el cultivo a otros lugares.

«Cuando los pequeños agricultores talan bosques para cultivar, el suelo suele ser poco fértil debido a la delgadez de la capa superficial. Como resultado, se agota rápidamente y solo puede sustentar el cultivo durante un corto período antes de que los agricultores tengan que marcharse. Esta es la práctica antes conocida como agricultura itinerante o tala y quema, que aún existe en muchas partes de África», explica Stig Jensen.

Investigaciones realizadas en Etiopía también identifican la agricultura como la principal causa directa de la deforestación (Zegeye, 2017). Alrededor del 85% de la población trabaja en la agricultura y la silvicultura. Sin embargo, los estudios también destacan la sobreexplotación de los recursos forestales, los incendios forestales, la introducción de especies exóticas y la expansión de los asentamientos como factores adicionales.

Stig Jensen observa un reto particular en Etiopía:

“A Etiopía le quedan relativamente pocos bosques, y tiene una alta densidad de población y condiciones difíciles para la agricultura —todo lo cual ejerce una presión significativa sobre la naturaleza.”

Grænsen mellem landbrug og skov i Bale Mountains, Etiopien. Udvidelsen af landbruget presser skovene og illustrerer den direkte hovedårsag til skovrydning.
El límite entre tierras de cultivo y bosque en las montañas Bale, Etiopía. La expansión agrícola ejerce una presión cada vez mayor sobre los bosques y es la principal causa directa de la deforestación.

Las causas subyacentes: la pobreza y el crecimiento demográfico

Para entender la deforestación, no basta con observar únicamente las actividades humanas directas en los bosques. También debemos considerar factores subyacentes que fomentan y posibilitan la expansión agrícola, el desarrollo de infraestructuras y la extracción de madera.

Según Stig Jensen, la pobreza, la dependencia de los recursos forestales, el crecimiento demográfico, las políticas insostenibles y la gobernanza deficiente se encuentran entre las principales causas subyacentes de la deforestación en África en la actualidad. Esta conclusión está respaldada por una amplia investigación (Geist y Lambin, 2002).

La pobreza sigue estando muy extendida y ejerce una presión considerable sobre los bosques.

«Nos guste o no, cada vez hay más personas y cada vez más personas pobres. Existe una necesidad real de desarrollo, y convertir el bosque en tierras agrícolas tiene mucho sentido para muchas personas. No lo hacen porque quieran dañar la naturaleza, sino porque necesitan alimentarse».

Según el Informe sobre Pobreza, Prosperidad y Planeta 2024 del Banco Mundial, se prevé que una de cada tres personas en África subsahariana siga viviendo en la pobreza extrema para 2030, subsistiendo con menos de 2.15 dólares estadounidenses al día.

Esto está estrechamente relacionado con el rápido crecimiento demográfico de África.

“El rápido crecimiento demográfico ejerce una enorme presión sobre las tierras agrícolas. Más personas significa una mayor demanda de alimentos y recursos”.

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Factores políticos y gobernanza forestal

Ciertos factores políticos también desempeñan un papel fundamental. Investigaciones realizadas en Uganda demuestran que la falta de claridad en la tenencia de la tierra y los derechos de propiedad contribuyen significativamente a la deforestación (Twongyirwe et al., 2018).

La aplicación de las normas de protección forestal suele ser deficiente, carece de financiación suficiente y está mal coordinada, lo que crea oportunidades para los madereros ilegales.

Según Stig Jensen:

“El Estado es propietario formal de la mayor parte de la tierra en muchos países africanos, pero rara vez la controla de forma efectiva. Por lo tanto, la gestión suele llevarse a cabo localmente a través de instituciones y tradiciones consuetudinarias”.

Las investigaciones también han demostrado que las políticas gubernamentales que asignan tierras forestales a inversores extranjeros para la agricultura de plantación contribuyen significativamente a la pérdida de bosques (Weiswa et al., 2015).

Jensen señala el cultivo de productos comerciales orientados a la exportación, como el cacao, el café, el té y el algodón, como un desafío importante.

“Muchas de las grandes áreas de cultivos comerciales que vemos hoy datan del período colonial, y algunas se han expandido considerablemente. La producción está vinculada a los mercados globales y cada vez más impulsada por empresas internacionales”.

Stig argumenta que abandonar la producción de monocultivos comerciales y orientarse hacia la producción de alimentos y sistemas agrícolas diversificados puede fortalecer la resiliencia tanto de la agricultura como de los bosques.

«Por eso es importante dejar de depender de la producción de un sólo cultivo comercial e invertir en cultivos alimentarios y sistemas agrícolas diversificados para fortalecer la resiliencia, tanto de la agricultura como de los bosques».

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Cambiando nuestra relación con la naturaleza

La percepción que tenemos de la naturaleza influye enormemente en nuestra interacción con ella.

Tradicionalmente, muchas comunidades indígenas y locales han considerado a los seres humanos como parte de la naturaleza, en lugar de estar separados de ella. Sin embargo, cada vez más, la naturaleza se percibe principalmente como un recurso para el uso humano.

Stig Jensen señala que la urbanización y los estilos de vida modernos pueden debilitar la gestión forestal tradicional, mientras que el creciente interés por la naturaleza entre las clases media y alta puede fortalecer los esfuerzos de conservación.

«La urbanización ha creado una mayor distancia con los bosques, ya que cada vez más personas no producen sus propios alimentos, sino que los compran en supermercados».

Al mismo tiempo:

«La clase media y la élite económica buscan cada vez más experiencias en la naturaleza, lo que puede fortalecer el apoyo a la protección forestal». 

Sin solución única – pero con respuestas impulsadas localmente

¿Qué se necesita para detener la deforestación en África?

Según Stig Jensen, no existe una única solución. Una acción eficaz requiere una combinación de conocimiento científico, intervenciones prácticas y colaboración intersectorial y a diferentes escalas.

Sobre todo, las soluciones duraderas deben tener raíces locales:

“Las soluciones impulsadas localmente tienen muchas más probabilidades de éxito a largo plazo. Cuando la población local se apropia de una idea e involucra a sus comunidades, la probabilidad de un impacto duradero aumenta significativamente”.

Varios estudios destacan la importancia de involucrar a diferentes grupos en los procesos de toma de decisiones. Investigaciones realizadas en Uganda, Kenia, Bolivia y México, entre otros países, demuestran los beneficios de la participación de hombres y mujeres en la gestión forestal (Mwangi et al., 2011). El estudio reveló que los hombres suelen aportar conocimientos técnicos y capacidad física, mientras que las mujeres, en las iniciativas de gestión forestal seleccionadas, a menudo fortalecen la resolución de conflictos y el monitoreo a través de su interacción diaria con el bosque. Stig Jensen enfatiza la importancia de una amplia participación:

“Es fundamental involucrar a todos los grupos relevantes: jóvenes, mujeres, hombres, actores influyentes y grupos marginados por igual”.

Kvinderne i Etiopiens Bale Mountains spiller en vigtig rolle i skovforvaltningen. Gennem opsparings- og lånefællesskaber styrkes deres økonomiske uafhængighed og deres stemme i beskyttelse af skoven.
Las mujeres en las montañas Bale de Etiopía cumplen un rol clave en la gestión del bosque. A través de grupos de ahorro y crédito, refuerzan su independencia económica y adquieren una voz más fuerte en los esfuerzos de protección forestal.

El rol de las ONGs en la protección forestal

Más allá de la propiedad local, Stig Jensen destaca el importante papel de las organizaciones no gubernamentales como Bosques del Mundo:

“La fuerza de las ONG reside en la cooperación local, entre personas. Pueden generar confianza, trabajar estrechamente con las instituciones locales y contribuir a garantizar una gestión responsable de los recursos”.

Stig Jensen subraya que los proyectos exitosos de las ONG requieren una visión a largo plazo y estrategias de salida claras para que las comunidades locales puedan, con el tiempo, continuar de forma independiente.

“Al apoyar un proyecto, es fundamental contar con una estrategia de salida clara desde el principio, de modo que el apoyo se preste solo durante un período limitado, quizás unas pocas temporadas. Cuando finalice dicho apoyo, la comunidad local debería poder seguir adelante de forma independiente. El éxito solo se hace evidente cuando el proyecto es capaz de valerse por sí mismo”.

El trabajo de Bosques del Mundo en África

Bosques del Mundo trabaja para proteger los bosques de Uganda y Etiopía fortaleciendo a las comunidades locales a través de sistemas de producción sostenibles basados ​​en la confianza mutua.

Un enfoque clave es la agroforestería con especies arbóreas nativas. La agroforestería mejora la calidad del suelo, aumenta la biodiversidad y genera fuentes de ingresos adicionales para la población local. Como resultado, los agricultores pueden mantener la productividad sin talar nuevas áreas forestales.

Como señala Stig Jensen:

La agroforestería no reemplaza los bosques naturales, pero proporciona muchos servicios ecosistémicos valiosos, como sombra, fruta, corteza, miel y materiales para combustible y construcción, lo que ayuda a reducir la presión sobre los bosques naturales.

Lokale bønder ved deres skovlandbrug med kakaotræer
Agricultores locales trabajando sus cultivos de cacao en un sistema agroforestal.

Uganda

Iniciativas en Uganda

En Uganda, Bosques del Mundo apoya la protección y el monitoreo forestal liderados localmente mediante alianzas con Joint Effort to Save the Environment (JESE) y Solidarity Uganda. Se brinda apoyo a las comunidades locales de Muhangi para realizar patrullajes forestales y documentar la tala ilegal. Los esfuerzos de reforestación están ayudando a reconectar los paisajes forestales fragmentados entre las reservas forestales centrales de Itwara y Matiri y el Parque Nacional Kibale. Los pequeños agricultores reciben capacitación y apoyo para desarrollar negocios sostenibles, y se han desarrollado programas educativos sobre gestión forestal sostenible en colaboración con JESE.

Etiopía

Iniciativas en Etiopía

En Etiopía, Bosques del Mundo colabora con NABU Etiopía y Farm Africa para brindar capacitación práctica en agroforestería, fortalecer las cooperativas agrícolas, mejorar la calidad y el rendimiento del café, y apoyar los grupos de ahorro y crédito de mujeres. La participación activa de las mujeres en la gobernanza forestal en torno a las montañas Bale es fundamental para este trabajo.

Además, Bosques del Mundo ha lanzado una innovadora iniciativa de monitoreo forestal en el sur de Etiopía que combina el conocimiento local con herramientas digitales. Se capacita a grupos de gestión locales, en particular a jóvenes, en tecnologías de monitoreo digital para mejorar la protección forestal. La organización también ha apoyado la introducción de la certificación FSC en Etiopía, contribuyendo a garantizar una gestión forestal más sostenible y responsable.

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